
¿Nuestras casas están preparadas para un sismo?
Coordinador del programa SUBE
Campus Tarapoto

Cuando hablamos de los sismos, generalmente pensamos en los simulacros, las mochilas de emergencia y las rutas de evacuación. Sin embargo, considero que hay una pregunta que pocas veces nos hacemos: ¿nuestras casas están realmente preparadas para enfrentar un sismo, especialmente aquí, en el departamento de San Martín?
Esta pregunta me lleva a pensar en todas las familias que, con mucho esfuerzo, construyen sus viviendas para tener un lugar propio donde vivir. Muchas veces, empezamos con una casa pequeña y, con el paso de los años, construimos un segundo piso o ampliamos algunos ambientes. Pero ¿nos preocupamos de la misma manera por la seguridad de esas construcciones?
Una casa puede verse bonita y tener buenos acabados, pero eso no significa necesariamente que sea segura. También es importante que haya sido construida con buenos materiales, siguiendo las normas establecidas y contando con la orientación de profesionales. En nuestro país existen normas que indican cómo deben construirse las edificaciones para reducir los daños que podría ocasionar un sismo. La pregunta es si todas las construcciones de nuestra región cumplen realmente con estas condiciones.
No podemos afirmar que las viviendas de San Martín sean inseguras sin contar con una evaluación técnica que lo demuestre. Sin embargo, considero que sería importante conocer cuántas cumplen con las normas de construcción y qué acciones realizan las autoridades para verificarlo. ¿Existe un informe actualizado que nos permita conocer esta situación? ¿Se inspeccionan las viviendas y se revisan las construcciones que han sido ampliadas con el paso de los años? Son preguntas que merecen respuestas, porque estamos hablando de la seguridad de nuestras familias.
Otro aspecto que me preocupa es saber si estamos preparados para actuar cuando ocurre un sismo. Si en ese momento nos encontramos dentro de nuestra casa, ¿sabemos dónde protegernos? Algunas personas podrían pensar que lo mejor es salir corriendo, pero hacerlo mientras el suelo se mueve puede ser peligroso. Por eso, es necesario identificar con anticipación los lugares donde podemos protegernos y conocer las salidas seguras de nuestra vivienda.
Durante un sismo, debemos alejarnos de las ventanas, los espejos y los muebles que puedan caer. También debemos buscar protección en un lugar previamente identificado como seguro y seguir las recomendaciones de Defensa Civil. No debemos pensar que cualquier columna, puerta o espacio debajo de una mesa nos protegerá necesariamente. Cada vivienda tiene características diferentes y, por eso, es importante recibir orientación adecuada. Cuando termine el movimiento, debemos evacuar con cuidado, si las condiciones lo permiten, y dirigirnos a un espacio abierto, lejos de postes, cables y paredes que puedan caer.
Considero que no debemos esperar a que ocurra una desgracia para preocuparnos por la seguridad de nuestras casas. Si una vivienda presenta grietas importantes, hundimientos u otros daños, lo recomendable es solicitar la evaluación de un ingeniero civil. No todas las grietas representan un peligro grave, pero tampoco debemos ignorarlas sin conocer su causa.
Asimismo, sería importante que las municipalidades de San Martín informen a la población sobre las inspecciones realizadas, las condiciones de las construcciones evaluadas y las medidas que deben adoptarse cuando se encuentran problemas. Contar con información clara permitiría que las familias conozcan mejor los riesgos y tomen decisiones oportunas. También ayudaría a que las personas que desean construir o ampliar sus viviendas comprendan la importancia de hacerlo de manera responsable.
Desde mi punto de vista, la prevención no debe limitarse a realizar simulacros o repetir recomendaciones. También debemos revisar las condiciones de los lugares donde vivimos, porque de poco serviría saber cómo evacuar si desconocemos los riesgos que puede presentar nuestra propia casa. La responsabilidad es compartida: las autoridades deben fiscalizar y orientar, los profesionales deben realizar su trabajo correctamente y las familias debemos informarnos antes de construir o hacer modificaciones.
Finalmente, creo que este tema merece mayor atención en nuestro departamento. No se trata de generar miedo, sino de tomar conciencia y actuar a tiempo. Nuestras viviendas representan años de esfuerzo y ahorro, pero, sobre todo, son el lugar donde viven las personas que más queremos.
Por eso, considero necesario que nos hagamos una pregunta: si mañana ocurriera un sismo fuerte, ¿confiaríamos en la seguridad de nuestras casas o recién entonces nos preocuparíamos por saber cómo fueron construidas?
No esperemos que ocurra una emergencia para empezar a preocuparnos. Informarnos, construir correctamente y revisar a tiempo las condiciones de nuestras viviendas son acciones que pueden ayudar a proteger lo más importante: nuestras vidas y las de nuestras familias.